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Arte Budista
Japonés : El Hôryû-ji
De
los templos construidos en las épocas Asuka (552-645) y Nara (645-794),
pueden considerarse particularmente representativos el Shitennô-ji
(593), el Hôryú-ji (607), el Yakushi-ji (680), el Hôki-ji,
el Hôrin-ji, el Kofuku-ji (734), el Eizan-ji, el Gokurakuin, el
Kanzeon-ji (746), el Kairyûô-ji, el Shin Yakushi-ji (747),
el Taimadera, el Tôdai-ji (752), el Tôshodai-ji (765), el
Saidai-ji (765) y el Murô-ji (782). En el Nihon Shoki (Nihongi)
o Crónica del Japón se relata la introducción del budismo en este país,
refiriéndose la historia de los presentes de un rey de Pekche, en el sudoeste
de Corea, quien envía una misión en el aíío 552, en la que, además de
los obsequios de estilo, incluye "una imagen del Buda Sakyamuni en bronce
dorado, con diversos estandartes y doseles, y un número de rollos con
los textos canónicos". Éste sería el primer contacto con el nuevo pensamiento,
y en el aiío 577, en ocasión de la segunda misión coreana, el emperador
Yomei se convierte al budismo. Es, sin embargo, durante el reinado de
la emperatriz Suiko (593-628) y el de Shôtoku (574-622) -reconocido
por la emperatriz como príncipe heredero y regente- cuando el budismo
se expresa más fervientemente a través del lenguaje creativo. De Corea
habían llegado ya artistas y monjes, y el mismo Shôtoku envió mensajeros
a China, los que absorbieron e importaron los elementos más predominantes
de aquella cultura. Durante este período el planteo del templo-monasterio
budista, tal como lo concebían los chinos, proponía un plano simétrico
y orientado hacia el sur, con el hermosísimo agregado de la alta pagoda
que remplaza la stupa o cripta para reliquias indias. El monasterio
japonés de las primeras épocas repite este concepto. Esta evidencia puede
verse a través del Shitennô-ji -ofrendado a Shitenno, los cuatro
monarcas celestialesde acuerdo con su planta regular -tal vez en el "estilo
Kudara"-, a pesar de tenerse que considerar que los restos del original
son escasos después de los numerosos incendios y restauraciones que ha
soportado. Un terreno rectangular encierra los edificios a los que se
tiene acceso por las cuatro puertas (del sur, norte, este y oeste), a
las que hay que agregar una puerta interior (Chûmon), después
de la cual se ubican la pagoda (Gojûnotô), el santuario (Kondô)
y el salón de las plegarias (Kôdo) . Este conjunto recibe el nombre
japonés de Shichidô-garan, y se ha inspirado en el orden
en que tanto chinos como coreanos se hallaban preocupados en el siglo
VI.
Introducido el budismo
bajo la forma mahayana (gran vehículo), derivaría luego -como hemos visto-
en diferentes escuelas. Shôtoku, ferviente budista, erige en el
año 607 el templo Hôryu-ji en la aldea de lkaruga (actualmente
lkaruga-Machi, lkomagun, en la Prefectura de Nara) , proponiendo con este
acto de fe su anhelo de prosperidad nacional y el alivio de la enfermedad
de la emperatriz.
Durante
un primer período, el templo fue el antiguo centro de la secta Sanron,
fundada en el Japón en el año 625 por el bonzo corcano Ekwan, cuyos
textos principales se debieron a Nagarjuna, filósofo indio.Más tarde el
templo fue ocupado por los miembros de la secta Hosso, fundada en el Japón
en el año 653 por el monje Dôshô, quien retornó de China,
donde había recibido enseñanzas del célebre peregrino Hiuen-Tsang; muchos
son los textos canónicos usados por esta secta, pero la recopilación más
conocida lleva el título japonés de jo-Yui-Shiki-Ron.La primera
planteaba el principio nihilista de su filosofía proponiendo la no-existencia
de las cosas: "todo es vacío". El vacío -dice Nagarjuna- no es ni la realidad,
ni la no-existencia, ni la afirmación, ni la negación. Pero tal escuela,
como las Kusha y jô-jitsu, profundizaban la negación india, eran
tan nihilistas que su égida no llegó a prosperar dentro de la organización
práctica y espiritual japonesa. La doctrina Hosso enseña que todo el universo,
todo lo que percibimos por los sentidos y por el espíritu, es decir, por
los tres mundos, el mundo del deseo (Yoru), el mundo de la forma (Shiki)
y aquel que no tiene forma (Mu-Shiki), se hallan en el pensamiento y nacen
de nuestro pensamiento: la vida no es sino un sueño. Sólo existe el pensamiento;
éste crea el mundo y, como a su vez el mundo es una proyección del pensamiento,
no es sino un sueño.
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